Visite Meursault

«Tea for two and two for tea»: ¿a qué le recuerda esta canción? Está claro: Meursault es sinónimo de Gérard Oury y las escenas de culto de La gran juerga, de 1966. Esta película supuso la fama para el edificio del ayuntamiento, con sus tejas barnizadas, vestigio de una antigua fortaleza. Meursault es un pueblo lleno de encanto y rico en patrimonio religioso. Cabe destacar la leprosería, un edificio romano renovado de una forma magnífica y situado a la entrada del pueblo, así como la iglesia de San Nicolás, emplazamiento cluniacense clasificado. Pasee por el lugar para descubrir hoteles particulares, preciosos comercios y bodegas construidos con la piedra calcárea de las canteras de la zona.

 

Meursault en familia

Perfecto para un paseo lúdico y familiar, el sendero botánico de Saint-Christophe desvela magníficas perspectivas sobre el viñedo y el pueblo a la vez que explica qué son los famosos climats de Borgoña.

Meursault, la tierra de los grandes vinos blancos

Los monjes del Císter no se equivocaron al apostar por estas tierras de viñas ya en 1098. Vino icónico del Chardonnay, el Meursault proviene de un terroir excepcional.
«Necesito urgentemente un Meursault (...) es mi favorito». Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos.
Al pedir un Meursault Gouttes d'Or 1784 de M. Bachey, T. Jefferson, un auténtico sibarita, había entendido todo cuando hay que entender sobre las especificidades de la Borgoña: pueblo, climat, cosecha y propietario.

Meursault y castillos

Al igual que numerosos dominios vitícolas, el pueblo de Meursault cuenta con varios castillos en sus viñas, como el elegante castillo de Meursault con sus bodegas de los siglos XIV y XVI, consideradas unas de las más preciosas de Borgoña. Aquí también se encuentran el castillo de la Velle, que recuerda a una fortificación medieval, y el castillo-hotel La Cueillette con unas destacadas terrazas que dominan sobre la primera parcela donada a los cistercienses en 1098.

 

Meursault de fiesta

 La tradición obliga: Meursault expresa su sentido de la celebración mediante eventos en los que se combinan la gastronomía, los más finos vinos y la música. En marzo tiene lugar la Banée: una animada cena con los viticultores locales para inaugurar el baile. En julio le sigue el festival musical «De Bach a Baco», que conjuga vinos y música en el centro mismo del pueblo y su patrimonio. En noviembre, la Paulée de Meursault, el banquete que marcaba el final de la vendimia, viene a clausurar la venta de los vinos de los hospicios de Beaune, las «tres gloriosas» de Beaune. Esta prestigiosa comida se enmarca en el castillo de Meursault y sirve asimismo para la entrega de un premio literario que galardona a un autor que se haya destacado en su trabajo por los vinos y la Borgoña.