- Cómo disfrutar del vino
La degustación es un arte que se realiza en tres etapas:
- Mirar: en primer lugar, ¡es un placer para los ojos! Examinando el vino, podrá evaluar su edad y origen prestando atención a su claridad, brillo y color.
- Olfato: utilice la nariz para determinar el carácter de un vino por los aromas y la intensidad que desprende.
- Gusto: aprecie la estructura del vino, es decir, los sabores, la intensidad y el equilibrio gustativo.
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- ¿Cómo se hace el vino?
Para obtener este elixir, ya sea tinto o blanco, son necesarias cinco etapas:
- La vendimia: es el momento de recoger la uva. Cortados a mano (o rara vez a máquina), los racimos se seleccionan para eliminar los frutos podridos, demasiado maduros o poco maduros.
- Prensado: las uvas se prensan para obtener el mosto, es decir, el zumo de uva recién exprimido con los hollejos y las pepitas. En el caso del vino tinto, el zumo permanece en contacto con los hollejos para desarrollar sus aromas, mientras que en el caso del vino blanco, el zumo se separa rápidamente de los hollejos para no contaminarse.
- Fermentación: el mosto se deja fermentar de forma natural durante 6 a 12 horas con levaduras salvajes presentes en el aire. La fermentación continúa hasta que todos los azúcares se han convertido en alcohol. Este proceso puede durar de 10 días a un mes, o incluso más, dependiendo de las condiciones y del tipo de vino que se elabore.
- Clarificación: este proceso permite eliminar los residuos sólidos (células de levadura muertas, taninos, etc.). A continuación, el vino se traslada a barricas o cubas para su posterior clarificación mediante clarificación o filtración. Mediante la adición de arcilla, por ejemplo, o el uso de filtros, el vino se limpia de impurezas. A continuación, se vuelve a trasvasar a otra cuba para su embotellado o maduración.
- Maduración y embotellado: si es necesario, los vinos se guardan en barricas o cubas para terminar de madurar, con el fin de obtener sabores más pronunciados. Una vez finalizada la maduración o la clarificación, el vino puede embotellarse. El resto del proceso es más familiar: etiquetado, venta y degustación.
Para saber más, visite la Cité des Climats et Vins de Bourgogne, donde encontrará explicaciones detalladas sobre la zona, la elaboración de los vinos, los climas, los aromas… También podrá degustar los vinos.
- ¿Por qué oler el vino antes de beberlo?
Oler el vino permite determinar su carácter en función de la intensidad de los aromas. Existen dos pruebas olfativas:
- la primera nariz: huela el vino sin airearlo manteniendo la copa inmóvil; olerá los aromas más volátiles.
- La segunda nariz: airee el vino agitándolo en la copa (puede empezar agitándolo sobre una mesa) para multiplicar por diez los aromas y revelar notas aromáticas complejas.
- ¿Por qué poner el vino a dormir?
Acostar el vino lo conserva. Almacenar el vino en posición horizontal evita su oxidación. El líquido humedece el corcho, evitando que se desmorone, se seque o se encoja. Sin embargo, mantener la botella en posición vertical no evita el sabor a corcho. La influencia del sabor a corcho no se debe a la posición en la que se guarda la botella, sino a la alteración del corcho. Si está contaminado, el sabor se verá alterado.
- ¿Por qué airear el vino?
Poner el vino en contacto con el oxígeno suaviza los taninos, libera los aromas y armoniza la estructura del vino, lo que se traduce en un equilibrio de sabores en el paladar. Unos minutos de aireación bastan para los Pinot Noir. Los Chardonnays blancos y los Borgoñas necesitan entre 15 y 30 minutos.
- ¿Qué vino es mejor, el de Burdeos o el de Borgoña?
Si es un amante de la Borgoña, ¡seguro que dice vinos de Borgoña! Pero sin entrar en rivalidades, el «mejor» vino depende sobre todo de sus gustos… y de lo que coma. En Borgoña, solemos trabajar con una sola variedad de uva: Pinot Noir para los tintos, Chardonnay para los blancos. Cada vino extrae su personalidad de su clima (una parcela de viñas con un terruño bien definido), lo que da lugar a vinos sutiles, finos y elegantes. En Burdeos se favorecen las mezclas complejas, sobre todo para los tintos, que pueden combinar hasta cuatro variedades de uva (Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, etc.). Se trata de vinos potentes y bien estructurados, a menudo elaborados para reposar. En lugar de enfrentarlos entre sí, es mejor elegir según sus gustos y sus platos:
- Burdeos tinto: ideal con carnes rojas a la parrilla, caza o platos en salsa.
- Borgoña tinto: perfecto con aves, setas o guisos ligeros.
- Burdeos blanco: va bien con pescados en salsa, mariscos o quesos duros.
- Borgoña blanco: sublime con marisco y aves en salsa de nata.
- ¿Cuál es el mejor Grand Cru de Borgoña?
Es difícil señalar el «mejor» Grand Cru de Borgoña: todo depende de sus gustos, del momento y del plato que lo acompañe. Lo que es seguro es que la región cuenta con algunos de los vinos más prestigiosos del mundo, repartidos entre la Côte de Beaune y la Côte de Nuits. En Côte de Beaune: Corton; Corton-charlemagne; Bâtard-montrachet; Bienvenues-bâtard-montrachet; Montrachet. En Côte de Nuits: Chambertin; Clos-de-vougeot; Echezeaux; Richebourg; Romanée-conti; La-grande-rue.
Copa de vino de mano








































