Fundada en 910, la abadía benedictina de Cluny disfrutó de una influencia excepcional en Europa, tanto política como artística y religiosa. A la vez ciudad y abadía, Cluny es testimonio, incluso tras la pérdida de su gran iglesia, de la grandeza del movimiento de reforma monástica de la Edad Media.

Un imperio monástico

Entre los siglos X y XII, la abadía de Cluny se convirtió en el centro de un imperio monástico europeo cuya autoridad se extendería por más de 1100 prioratos y más de 10 000 monjes. Existe un refrán que dice «Por dondequiera que sople el viento, la abadía de Cluny tiene ingreso». Durante tres siglos, desde Bernon hasta Pedro el Venerable, destacados abades se impusieron como mediadores y asesores de los reyes y del papa, ejerciendo una gran influencia sobre la política y el conjunto de la historia.
El poder temporal y la autoridad espiritual de Cluny en la época de su apogeo le permitieron iniciar grandes proyectos, como la reconquista de España, la organización de grandes peregrinajes o la intervención en el ámbito de las artes.

Monjes arquitectos

La abadía expandió su influencia en los ámbitos de la música, la pintura y especialmente le arquitectura, todo ello al servicio de una liturgia desigual. Con sus nueve bóvedas de cañón de gran altura, una elevación sobre tres pisos, sus capiteles historiados, Cluny creó y difundió el estilo cluniacense por toda Europa. En 1130 se consagró Cluny III, la major ecclesia, un edificio gigantesco que presenta una sorprendente armonía en sus volúmenes. Con sus cinco naves y un coro con deambulatorio rodeado por seis capillas, esta iglesia hacía las delicias de los visitantes de la Edad Media, que se referían a ella como «pasillo de los ángeles».

Una visita interactiva

La visita de la abadía es imperdible... ¡e impresionante! Por toda la abadía hay repartidas pantallas de realidad aumentada que muestran en 3D una película, Major ecclesia, en la que se pueden apreciar las partes de la edificación que ya han desaparecido. El dispositivo Clunyvision revela el pasado del centro de la ciudad.

¿Sabía que...?

Hasta la reconstrucción de la basílica de San Pedro de Roma, en 1506, la abadía de Cluny fue, durante tres siglos, la sede de la orden monástica medieval más grande de occidente.
Bóvedas de cañón apuntadas, capiteles historiados y altas torres: el estilo romano está presente en toda la región de Beaune en edificios religiosos como la basílica colegiata de Nuestra Señora de Beaune y la iglesia de Nuestra Señora de la Natividad en La Rochepot.
No deje de visitar tampoco la iglesia de San Nicolás de Meursault, la de San Germán de Monthelie y la de San Román, en la localidad homónima. Todas ellas forman parte de una red de la Federación de Sitios Cluniacenses, que obtuvo la prestigiosa mención de «Gran itinerario cultural del Consejo de Europa».